Ahora que el coronavirus pareciera empezar a darnos un respiro, otros virus tienen a las corridas a los padres de chicos y adolescentes, muy especialmente.

En las guardias de sanatorios y hospitales de la provincia hay un pico de consultas por cuadros de fiebre, diarrea y vómitos intensos. Algunos pediatras sostienen que estas patologías gastrointestinales son comunes para esta época del año, mientras que otros piensan que se debe investigar más a fondo qué está pasando antes de aventurar un diagnóstico sobre el posible causante del malestar.

“Estamos teniendo en el Hospital de Niños un pico de cuadros de fiebre, diarrea y vómitos. Es algo habitual en este momento del año, cuando llega la primavera, tal vez acentuada ahora por la vuelta a la presencialidad escolar y a que los chicos tienen más acceso a una alimentación que puede no estar bien conservada”, señaló la médica de Emergencias y coordinadora de guardia de febriles del hospital del Niño Jesús, doctora Eliana Buscetto.

Más libertad, más riesgo

Una mayor liberación de actividades a partir de la merma de contagios por coronavirus (encuentros en plazas, cumpleaños, ir a la escuela o a la guardería infantil y decenas de ejemplos más) seguramente influyó en el aumento estacional de estos casos, sostiene el pediatra Federico Caillou. En su consultorio, ve decenas de enfermos cada día. “Y no solo ataca a los niños; hay familias enteras se ven afectadas por este virus”, resaltó.

El año pasado la incidencia de este malestar fue menor que ahora; en parte puede haberse debido a que aún se atravesaba un momento de alta restricción en la circulación de personas y había contactos muy restringidos. Así, el antecedente inmediato anterior a una situación como la actual sería de 2019, y la memoria no lo registra con tanta precisión. Una suerte de desacostumbramiento en 2020 también presiona sobre el encendido actual de las alarmas.

El especialista también consideró que sería bueno indagar más a fondo sobre el causante para saber específicamente cual es el virus responsable de este brote. No descartó que pueda tratarse de un norovirus, conocido popularmente como el “virus del vómito”. Saberlo con precisión también podría ayudar a determinar qué está causando la enfermedad: si es el contacto con el agua contaminada o la ingesta de alimentos contaminados.

De uno a tres días

El norovirus es altamente contagioso, pero no es un virus nuevo sino que ha sido profusamente estudiado. En distintos países hubo una fuerte propagación en los últimos meses. Una infección por norovirus puede causar la aparición repentina de cuadros importantes de vómitos y de diarrea, informa en su página de internet la Mayo Clinic.

“No todos los pacientes presentan los mismos síntomas, y en algunos casos el cuadro puede durar más que en otro enfermo”, detalló el médico consultado por LA GACETA.

La diarrea, el dolor abdominal y los vómitos suelen comenzar entre 12 y 48 horas después de la exposición a lo contaminado. Por lo general, los síntomas de la infección por norovirus duran de uno a tres días, y la mayoría de las personas se recupera por completo sin necesitar un tratamiento especial, resalta.

Sin embargo, en algunas personas -en especial, en los bebés y en los adultos mayores- los vómitos y la diarrea pueden causar cuadros de deshidratación grave y requerir internación para su monitoreo constante y su completa recuperación. “La hidratación es fundamental, al igual que seguir una dieta estricta”, coinciden los médicos. Si se trata de bebés, la recomendación es no cortar la lactancia materna. En otros casos, hay que proporcionar agua mineral de a poco e ir evaluando cómo evoluciona el enfermo hasta su mejoría completa.

Otra posibilidad

La infectóloga pediatra del hospital de Niños, Cristina Argota, sostiene que es muy habitual que en esta época del año aparezcan los llamados “enterovirus”, que causan cuadros gastrointestinales repentinos. “Son muchos los virus que pueden causar estas reacciones; sería lo más conveniente estudiarlos para ver ante qué nos estamos enfrentando”, propone.

“Lo ideal para prevenir estas patologías es tomar agua segura; cuidar el saneamiento ambiental; garantizar la higiene de los alimentos y aumentar el lavado de manos. Eliminar basurales es otra medida esencial para evitar todo problema”, sostuvo.

Descartar la covid

El pediatra Julián Nassif también ha visto cómo se están incrementando el número de pacientes con patologías gastrointestinales en los últimos días en los centros asistenciales.

En medio de la pandemia de coronavirus, el diagnóstico también debe contemplar la posibilidad de que pueda ser un enfermo de esa patología, ya que la Covid puede dar cuadros de diarrea, vómito y dolor abdominal, sobre todo en los pacientes más jóvenes. Por este motivo, hay que realizar el análisis correspondiente para descartar el mal.

Cómo evitar el contagio

- Al igual que con la covid-19, lavarse las manos con agua y jabón es importante para ayudar a detener la propagación de estos virus gastrointestinales.

- Frente a un cuadro de diarrea y vómitos, la recomendación es quedarse en casa y no regresar al trabajo ni enviar a los niños a la escuela hasta 48 o 72 horas después de que los síntomas hayan desaparecido.

- Hay que desinfectar las superficies domésticas potencialmente contaminadas.

- Si se está enfermo, se debe evitar cocinar o ayudar a preparar comidas para otras personas. Los norovirus, por ejemplo, pueden transmitirse a través de alimentos contaminados por el virus cuando los alimentos son manipulados por personas sintomáticas o infectadas.

- Hay que tener mucho cuidado cuando consumimos alimentos en la calle. Desconocemos su higiene o si se ha respetado la cadena de frío. Recordemos que ante las altas temperaturas, hay más posibilidades de que los alimentos mal conservados se descompongan.